Antes de
ahondar en el tema, considero necesario definir que es un desastre y un riesgo. El
Ministerio de Salud manifiesta que un desastre ocurre cuando un evento o fenómeno natural se convierte en peligro o amenaza para la
población, la cual al no contar con
suficientes capacidades (económicas, educativas, de infraestructura, etc.)
para afrontar dicho peligro se convierte
en vulnerable. Tomando como referencia dicho concepto, cabe mencionar que “los fenómenos naturales no constituyen en sí
un desastre”, puesto que requieren de ciertas condiciones de la vida humana
en su entorno, como asentamientos humanos mal ubicados, ambiente deteriorado,
hacinamiento, descuido de las autoridades, entre otros elementos que conforman
una población altamente vulnerable. Tal es el caso, por ejemplo, de comunidades
de personas que habitan en las faldas de los cerros expuestas a diversos
desastres, lo que no resultaría peligroso si ocurriera un fenómeno natural en
una zona desértica. Por otra parte, el riesgo se explica en términos de
pérdidas humanas, personas heridas, daños materiales e interrupción de la
actividad económica.
De acuerdo con el INDECI (2009), la Gestión del Riesgo de Desastre (GRD) es el conjunto de decisiones administrativas, de organización
y conocimientos operacionales desarrollados por sociedades y comunidades para
implementar políticas y estrategias que permitan fortalecer sus capacidades,
con el fin de reducir el impacto de amenazas naturales y de desastres
ambientales y tecnológicos. Esto implica realizar diversas actividades y tomar medidas
estructurales y no estructurales para evitar (prevención) o limitar (mitigación
y preparación) los efectos adversos de los desastres.
Al intentar
reducir los niveles de riesgo existentes para proteger la vida de los más
vulnerables, la GRD constituye la base del desarrollo
sostenible de los países.
El cambio
de paradigma de las dos últimas décadas acerca del enfoque de desastres como
una manifestación de vulnerabilidades asociadas a procesos socioeconómicos y
ambientales y no como resultado de los fenómenos naturales ha propuesto un
replanteamiento de roles y necesidades institucionales en priorización de la
reducción del riesgo de desastres.
La
Estrategia Internacional de Reducción de Desastres (EIRD) se orienta a
establecer comunidades resilientes a los desastres, mediante la promoción de
una mayor concientización sobre la importancia de la reducción de desastres,
como un elemento integral del desarrollo sostenible. Asimismo, el Marco de
Acción de Hyogo 2005-2015, busca incrementar la resiliencia de las naciones y
las comunidades ante los desastres.
Las dimensiones de la GRD son:
- La gestión prospectiva: Busca evitar la generación de nuevas condiciones de vulnerabilidad.
- La gestión correctiva: Busca reducir los riesgos existentes.
- La gestión reactiva: Busca responder oportuna, eficiente y eficazmente a los desastres.
“El mundo
ha experimentado un incremento notable en la frecuencia e intensidad de los
desastres naturales. Si actualmente estos son responsables por la pérdida de
100 000 vidas anuales, se estima que
ellas serán 300 000 en el año 2050. La región de América Latina y el
Caribe está particularmente expuesta a fenómenos naturales de gran
intensidad. Terremotos, huracanes,
erupciones volcánicas y eventos de sequías e inundaciones han sido responsables
por la pérdida de cerca de 65 000 vidas y 20 billones de dólares en las últimas
tres décadas”, así lo afirma la Oficina Regional para América Latina y el
Caribe (ROLAC).
Ante ello, el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) ha desarrollado una Política de Gestión
del Riesgo de Desastres para asistir a sus prestatarios en la reducción del
riesgo derivado de amenazas naturales y en la gestión de desastres, a fin de
favorecer su desarrollo económico y social; para ello ha creado un sistema de
indicadores de fácil comprensión y relativamente sencillo de actualizar
periódicamente, permitiendo hacer un análisis comparativo entre países, como:
Argentina, Barbados, Bolivia, Chile, Costa Rica, Colombia, Ecuador, El
Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, y Trinidad
y Tobago.
EL INDECI (Instituto Nacional de Defensa Civil):
Gestión del Riesgo de Desastres
El INDECI ha
propuesto 4 procesos en la Gestión del Riesgo de Desastres para el Sistema Nacional
de Defensa Civil (SINADECI) :
- La estimación del riesgo: Acciones y procedimientos realizados para obtener información sobre la identificación de los peligros naturales y/o tecnológicos y analizar las condiciones de vulnerabilidad, que permitan calcular el riesgo.
- La reducción del riesgo: Implica acciones de prevención, preparación y disminución de vulnerabilidades.
- La respuesta: medidas aplicadas durante la ocurrencia de una emergencia o desastre, con el objetivo de reducir sus efectos.
- La reconstrucción: Recuperación de la comunidad afectada en vías de minimizar futuros desastres.
“LA GESTIÓN DEL RIESGO DE
DESASTRES DESDE EL ENFOQUE DE PROCESOS”
Para
entender dicho enfoque resulta relevante comprender y distinguir los dos tipos
de procesos involucrados, los cuales a continuación se explicarán:
* PROCESO RIESGO-DESASTRE
Implica las
siguientes fases:
- La creación del riesgo futuro; es decir, la generación de peligros a causa de las condiciones inseguras generadas por factores sociales, políticos y económicos.
- La consolidación y/o permanencia del riesgo actual, que hace alusión a las condiciones de riesgo existentes con probabilidad de pérdidas a futuro.
- La actualización del riesgo u ocurrencia del desastre, se refiere al impacto del desastre en términos de pérdidas y daños.
- La transformación del escenario de riesgo; es decir, la presencia de un nuevo escenario post desastre.
Los
procesos de intervención comprenden un conjunto de acciones y medidas que la
sociedad de manera organizada ejecuta para evitar la generación del riesgo de
un desastre y en caso exista, reducirlo o al menos controlarlo. Asimismo, ser
capaz de responder antes y después de su ocurrencia para recuperar y
reconstruir las áreas afectadas. Son interdependientes, dado que no se puede
reducir los riesgos sin que previamente exista una gestión del conocimiento
sobre los mismos.
Entre sus
fases se encuentran:
- Generar conocimiento sobre el riesgo de desastres en sus diferentes ámbitos.
- Prevenir el riesgo futuro.
- Reducir el riesgo existente.
- Preparar la respuesta.
- Responder y rehabilitar.
- Recuperar y reconstruir.




.jpg)






