viernes, 30 de agosto de 2013

¿Qué es la Gestión del Riesgo de Desastres?


Antes de ahondar en el tema, considero necesario definir que es un desastre y un riesgo. El Ministerio de Salud manifiesta que un desastre ocurre cuando un evento o fenómeno natural se convierte en peligro o amenaza para la población, la cual al no contar con suficientes capacidades (económicas, educativas, de infraestructura, etc.) para  afrontar dicho peligro se convierte en vulnerable. Tomando como referencia dicho concepto, cabe mencionar que “los fenómenos naturales no constituyen en sí un desastre”, puesto que requieren de ciertas condiciones de la vida humana en su entorno, como asentamientos humanos mal ubicados, ambiente deteriorado, hacinamiento, descuido de las autoridades, entre otros elementos que conforman una población altamente vulnerable. Tal es el caso, por ejemplo, de comunidades de personas que habitan en las faldas de los cerros expuestas a diversos desastres, lo que no resultaría peligroso si ocurriera un fenómeno natural en una zona desértica. Por otra parte, el riesgo se explica en términos de pérdidas humanas, personas heridas, daños materiales e interrupción de la actividad económica.
             
   De acuerdo con el INDECI (2009), la Gestión del Riesgo de Desastre (GRD) es el conjunto de decisiones administrativas, de organización y conocimientos operacionales desarrollados por sociedades y comunidades para implementar políticas y estrategias que permitan fortalecer sus capacidades, con el fin de reducir el impacto de amenazas naturales y de desastres ambientales y tecnológicos. Esto implica realizar diversas actividades y tomar medidas estructurales y no estructurales para evitar (prevención) o limitar (mitigación y preparación) los efectos adversos de los desastres.

Al intentar reducir los niveles de riesgo existentes para proteger la vida de los más vulnerables, la GRD constituye la base del desarrollo sostenible de los países.

El cambio de paradigma de las dos últimas décadas acerca del enfoque de desastres como una manifestación de vulnerabilidades asociadas a procesos socioeconómicos y ambientales y no como resultado de los fenómenos naturales ha propuesto un replanteamiento de roles y necesidades institucionales en priorización de la reducción del riesgo de desastres.

La Estrategia Internacional de Reducción de Desastres (EIRD) se orienta a establecer comunidades resilientes a los desastres, mediante la promoción de una mayor concientización sobre la importancia de la reducción de desastres, como un elemento integral del desarrollo sostenible. Asimismo, el Marco de Acción de Hyogo 2005-2015, busca incrementar la resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres.

Las dimensiones de la  GRD son:

  • La gestión prospectiva: Busca evitar la generación de nuevas condiciones de vulnerabilidad. 
  • La gestión correctiva: Busca reducir los riesgos existentes. 
  • La gestión reactiva: Busca responder oportuna, eficiente y eficazmente a los desastres.

 “El mundo ha experimentado un incremento notable en la frecuencia e intensidad de los desastres naturales. Si actualmente estos son responsables por la pérdida de 100 000 vidas anuales, se estima que  ellas serán 300 000 en el año 2050. La región de América Latina y el Caribe está particularmente expuesta a fenómenos naturales de gran intensidad.  Terremotos, huracanes, erupciones volcánicas y eventos de sequías e inundaciones han sido responsables por la pérdida de cerca de 65 000 vidas y 20 billones de dólares en las últimas tres décadas”, así lo afirma la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (ROLAC).

Ante ello, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha desarrollado una Política de Gestión del Riesgo de Desastres para asistir a sus prestatarios en la reducción del riesgo derivado de amenazas naturales y en la gestión de desastres, a fin de favorecer su desarrollo económico y social; para ello ha creado un sistema de indicadores de fácil comprensión y relativamente sencillo de actualizar periódicamente, permitiendo hacer un análisis comparativo entre países, como: Argentina, Barbados, Bolivia, Chile, Costa Rica, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, y Trinidad y Tobago.

EL INDECI (Instituto Nacional de Defensa Civil): 

Gestión del Riesgo de Desastres


El INDECI ha propuesto 4 procesos en la Gestión del Riesgo de Desastres para el Sistema Nacional de Defensa Civil (SINADECI) :

  • La estimación del riesgo: Acciones y procedimientos realizados para obtener información sobre la identificación de los peligros naturales y/o tecnológicos y analizar las condiciones de vulnerabilidad, que permitan calcular el riesgo.
  • La reducción del riesgo: Implica acciones de prevención, preparación y disminución de vulnerabilidades.
  • La respuesta: medidas aplicadas durante la ocurrencia de una emergencia o desastre, con el objetivo de reducir sus efectos.
  • La reconstrucción: Recuperación de la comunidad afectada en vías de minimizar futuros desastres.

“LA GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES DESDE EL ENFOQUE DE PROCESOS”

Para entender dicho enfoque resulta relevante comprender y distinguir los dos tipos de procesos involucrados, los cuales a continuación se explicarán:

        * PROCESO RIESGO-DESASTRE

Implica las siguientes fases:

  • La creación del riesgo futuro; es decir, la generación de peligros a causa de las condiciones inseguras generadas por factores sociales, políticos y económicos.
  • La consolidación y/o permanencia del riesgo actual, que hace alusión a las condiciones de riesgo existentes con probabilidad de pérdidas a futuro.
  • La actualización del riesgo u ocurrencia del desastre, se refiere al impacto del desastre en términos de pérdidas y daños.
  • La transformación del escenario de riesgo; es decir, la presencia de un nuevo escenario post desastre.
 * PROCESO DE INTERVENCIÓN
Los procesos de intervención comprenden un conjunto de acciones y medidas que la sociedad de manera organizada ejecuta para evitar la generación del riesgo de un desastre y en caso exista, reducirlo o al menos controlarlo. Asimismo, ser capaz de responder antes y después de su ocurrencia para recuperar y reconstruir las áreas afectadas. Son interdependientes, dado que no se puede reducir los riesgos sin que previamente exista una gestión del conocimiento sobre los mismos.
Entre sus fases se encuentran:

  • Generar conocimiento sobre el riesgo de desastres en sus diferentes ámbitos.
  • Prevenir el riesgo futuro. 
  • Reducir el riesgo existente.
  • Preparar la respuesta.
  • Responder y rehabilitar.
  • Recuperar y reconstruir.



"Comunidades Resilientes"

Una ciudad resiliente a los desastres:

•Es una ciudad en la que los desastres son minimizados porque la población reside en viviendas y barrios que cuentan con servicios e infraestructura adecuados, que cumplen con códigos de construcción razonables, y en la que no existen asentamientos informales ubicados en llanuras aluviales o pendientes escarpadas debido a la falta de otro terreno disponible.

•Es una ciudad en la que las personas están empoderadas para participar, decidir y planificar su ciudad conjuntamente con las autoridades locales; y valoran el conocimiento, las capacidades y los recursos locales autóctonos.

•Tiene un gobierno local competente y responsable que vela por una urbanización sostenible y destina los recursos necesarios para desarrollar capacidades a fin de asegurar la gestión y la organización de la ciudad antes, durante y después de una amenaza natural.

•Es capaz de responder, implementar estrategias inmediatas de recuperación y restaurar rápidamente los servicios básicos necesarios para reanudar la actividad social, institucional y económica tras un desastre.

Diez aspectos esenciales para lograr comunidades resilientes:

1. Establezca la organización y la coordinación necesarias para comprender y reducir el riesgo de desastre dentro de los gobiernos locales, con base en la participación de los grupos de ciudadanos y de la sociedad civil.
2. Asigne un presupuesto para la reducción del riesgo de desastres y fomente la inversión.
3.Mantenga información actualizada y disponible sobre las amenazas y las vulnerabilidades. 
4. Invierta y mantenga una infraestructura que reduzca el riesgo.
5. Evalúe la seguridad de todas las escuelas e instalaciones de salud y mejórelas cuando sea necesario.
6. Aplique y haga cumplir reglamentos de construcción y principios para la planificación del uso del suelo que cumplan con los aspectos relativos al riesgo. 
7. Vele por el establecimiento de programas educativos y de capacitación sobre la reducción del riesgo de desastres.
8. Proteja los ecosistemas y las zonas naturales de amortiguamiento. 
9. Instale sistemas de alerta temprana y desarrolle las capacidades para la gestión de emergencias en su ciudad, y lleve a cabo con regularidad simulacros.
10.Después de un desastre, vele por  la reconstrucción de los hogares de los sobrevivientes y sus medios de sustento.

¿Qué es el Sistema de Alerta Temprana?


Es la provisión de información oportuna y eficaz a través de instituciones identificadas, que permiten a individuos expuestos a una amenaza, la toma de acciones para evitar o reducir su riesgo y su preparación para una respuesta efectiva.

Los SAT incluyen tres elementos:

•Conocimiento y mapeo de amenazas.
•Monitoreo y pronóstico de eventos inminentes.
• Proceso y difusión de alertas comprensibles a las autoridades políticas y población, así como adopción de medidas apropiadas y oportunas en respuesta a tales alertas.



Para mayor información, visita:

"El riesgo de desastres en el Perú"

El Perú es un país muy proclive a sufrir diversos fenómenos naturales,  tales como sismos, inundaciones, heladas, avalanchas, etc. La ocurrencia de los mismos ha traído consecuencias irreparables, tanto por el número de pérdidas humanas  como por la desolación económica y social en la que dejaron a los damnificados y afectados.

  Este escenario se debe principalmente a la ubicación geográfica del país: en el borde sur oriental del Océano Pacífico, área de gran actividad sísmica y que forma parte del denominado 
Círculo de Fuego del Pacífico, su proximidad a la región tropical de Sudamérica, área donde el fenómeno “El Niño” se presenta de manera recurrente y la Cordillera de los Andes, cadena montañosa que atraviesa longitudinalmente el territorio generan una gran variedad de microclimas, todos estos factores incrementan de manera considerable, la vulnerabilidad del territorio peruano.

     Asimismo, la desglaciación de los Andes,  los sistemas volcánicos activos, el crecimiento urbano poblacional, asentamientos poblacionales en zonas de riesgo, la deforestación, insuficientes procesos de planificación con enfoque de riesgos, el desconocimiento y desensibilización en la población respecto a los riesgos que conlleva una nula cultura de prevención y preparación, aumentan la vulnerabilidad a los desastres.

     "Con la finalidad de articular y complementar esfuerzos institucionales para impulsar, desarrollar y fortalecer las políticas locales en la Gestión del Riesgo de Desastres, el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED) y la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE) suscribieron el 09 de agosto del presente año un Convenio Marco de Cooperación Interisntitucional".



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